A pesar de meses de miedo por las represiones federales sobre migración en Baltimore, más de 400 ministros litúrgicos, coros y catequistas hispanos se reunieron el 1 de agosto en el Seminario y Universidad St. Mary’s en Roland Park para una conferencia que los organizadores dicen ofreció seguridad y consuelo a la comunidad a través de la espiritualidad y la formación.
La conferencia contó con dos oradores principales.
El padre José Edmundo Zárate Suárez se centró en las tradiciones de la fe, pidiendo que los asistentes recordaran cómo ellos mismos la habían aprendido de la familia y los catequistas para poder transmitir ese conocimiento. Les recordó que la fe es más fuerte cuando la gente conecta a través de la música, diciendo que a la misa no solo se asiste, sino es algo en lo que hay que participar de una forma plena, activa y consciente.
El teólogo Marco Salas presentó la segunda conferencia principal, explorando los retos y oportunidades que enfrentan los ministros con la inteligencia artificial. Aunque herramientas de IA como los chatbots pueden ayudar a los miembros de la iglesia a encontrar respuestas, dijo, los asistentes deberían apoyarse en sus conexiones personales en lugar de en un chatbot para orientarse y para soporte.
La conferencia también ofreció dos rondas de talleres para catequistas, catequistas de OICA, ministros extraordinarios de la Santa Comunión, ministros de hospitalidad y coros. Salas, que impartió un taller sobre kerigma, dijo que las reuniones ayudan a los ministros a crecer en su vocación.

“Tener estos espacios nos permite capacitarse más, convencerse más de la vocación que tienen y hacerla con mayor pasión y creatividad”, dijo Salas. “Lo que se ofrece aquí es una formación profunda con herramientas con profundidad pastoral, con cercanía que creo que todos sus elementos son importantes para vivir mejor la misión que todas estas personas hacen el día a día”
El padre redentorista Ako Walker, vicario de Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Baltimore, dijo que la participación fue excepcional dadas las preocupaciones migratorias que muchos en la comunidad enfrentan. El pastor del Sagrado Corazón de Jesús en Highlandtown dijo que le sorprendió la cantidad de personas que se sentían lo suficientemente seguras para reunirse. Varios asistentes compartieron el sentimiento del padre Walker, señalando los pocos lugares que existen para que la gran comunidad hispana de la arquidiócesis se reúna.
“Tenemos que estar juntos, tenemos que celebrar la iglesia juntos y, más que nada, estamos intentando encontrar lugares donde podamos crecer, aprender y seguir informándonos para poder servir a los demás”, dijo Jomaly Ruiz Sierra, coordinadora del grupo de jóvenes adultos de St. Francis de Sales en Abingdon.
Para Lia Garcia, directora de la Oficina de Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Baltimore, la asistencia mostró un profundo deseo en la comunidad de reunirse y crecer espiritualmente. Una oportunidad, dijo, para celebrar la fe y compartir como una gran familia.
“También son momentos muy especiales para mí como líder, porque puedo ver tanto a las personas que han servido y participado en el ministerio durante muchos años como a las nuevas generaciones que se están involucrando”, dijo Garcia. ” Eso me confirma que la Iglesia Católica en Baltimore es una Iglesia viva, con una comunidad que sigue creciendo, renovándose y caminando unida en la fe.”
Mónica Centeno,18, una de las asistentes más jóvenes, representó a la Comunidad de San Atanasio y Santa Rosa de Lima en el sur de Baltimore. Aunque temía que las preocupaciones migratorias alejaran a muchos, se alegró de reconectar con miembros de la comunidad que no veía desde hacía años y dijo que su fe fue más fuerte que sus preocupaciones.
“Nosotros confiamos en Dios, que Él nos está protegiendo, que nos protege nuestro viaje aquí”, dijo Centeno. “Y eso se ve en la cantidad de personas aquí.”
Centeno acudió a la conferencia para crecer como catequista y espera compartir lo aprendido en el taller de kerigma con sus estudiantes.
Eliana Monsalve, voluntaria en la Comunidad de San Atanasio y Santa Rosa de Lima, dijo que las conferencias hacen más que enseñar conceptos. Ayudan a los ministros hispanos a reunir sus conocimientos y para poder explicar la fe con claridad.
“También se trata de conocer a fondo, por ejemplo, las regulaciones que maneja la arquidiócesis, cómo se le debe hablar al feligrés, cómo se le debe tratar, cómo se le deben explicar pues para que ellos de pronto no incurran en alguna falta o uno mismo tampoco incurra en alguna falta y de pronto le haga daño a la iglesia católica”, dijo Monsalve. “Asistir a este tipo de encuentros me parece que es muy importante también para formarnos nosotros mismos y también ayudar a formar la comunidad porque pues para formarnos como católicos y seguir creciendo en todo.”
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